Dreamingredos, un año de sueños. (I)

Hicimos nuestras primeras reuniones de Networking en diciembre de 2024, pero les aseguro que parece que ha pasado más tiempo. Siendo objetivos esto es así, por la sencilla razón de que a esa fecha tendríamos que añadir las lluvias de propuestas, presentaciones, dudas, certezas y curvas de aprendizaje que realizamos desde bastantes meses antes de esa primera reunión.
Nuestra idea era tremendamente sencilla: crear una plataforma que aportara una forma distinta de ver nuestro Valle del Tiétar, nuestro Gredos, de manera innovadora y adaptada a los nuevos tiempos, aportando valor a todos aquellos emprendedores y empresas que apuestan por esta zona privilegiada para trabajar y disfrutar. Así apareció Dreamingredos como la ventana que se abría del Tiétar al mundo, y Workingredos como la mesa de trabajo, el espacio para emprendedores, inversores y posibilidades de negocio.

No pasó mucho tiempo hasta que algunos de los conceptos que manejábamos, así como términos muy concretos (networking, centro de empresarios, valor añadido, coworking…) comenzaron a aparecer alrededor nuestro por generación espontánea. Y, parafraseando a la figura central que aparece en el mítico Génesis: nos pareció bien. Todo lo que sirva para salir del secular abandono de lo empresarial en la zona, de una nueva forma de repensar el valle del Tiétar y de enfrentar los desafíos que se nos plantean -desde las redes sociales hasta las carencias, cada vez más notables de la zona, en servicios públicos- es bueno para todos.

Afortunadamente teníamos claro que no inventábamos la rueda, pero al menos si el camino que debíamos seguir en esta zona y al que, esperábamos, se unieran otros en otros formatos.
Cuando tuvimos funcionando ya las herramientas para contabilizar contactos y volumen de negocios compartidos fuimos sacando punta a nuestros lápices para seguir tomando notas: si defendíamos, y defendemos, la movilidad y la plasticidad de los conceptos e ideas no podíamos caer nosotros en lo contrario. Teníamos que analizar y ser críticos con lo que queríamos llevar a cabo.

Y nos dimos cuenta de qué si queríamos llegar a la mayor cantidad de empresarios, negocios y autónomos teníamos que abrirnos más aún. No podíamos hacer lo que veíamos en otros, confundir lo local con la proximidad, la posibilidad de hacer negocios con el concepto del “solo para nosotros”, tan habitual en nuestra zona…

Fuimos probando. La respuesta a que estábamos en lo correcto fueron nuestras sesiones de puertas abiertas de Networking que celebramos este verano. Un rotundo éxito. Surgieron contactos, nuevos negocios, expansión en zonas distintas a las que habíamos explorado en el valle, nuevas sinergias y propuestas y muchas, muchas ideas. Eso sí que fue un gran valor añadido para nuestra idea de networking. Había ganas de algo así, y nosotros ya teníamos tirón para dirigirlo.

Ahí descubrimos que buena parte de la gente que se unió a estos networkings de puertas abiertas ya habían estado en otros espacios de contenido similar. Y nos dimos cuenta que por ahí se trazaba, con fuerza, el devenir que debería marcar el verdadero espacio de Workingredos, de nuestro centro de empresarios, el mar de fondo que acabaría inundándolo todo.
Y vimos que eso era bueno.
 
Pd. En breve la segunda parte, que habla de la relatividad del éxito y de la importancia de, además, relativizar el fracaso.

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Robin.

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