Dreamingredos, un año de sueños (II).

Sobre la relatividad del éxito y el fracaso:

Hace ya bastantes años tuve la ocasión de asistir gratuitamente a un curso de coaching para ejecutivos sobre gestión de estrés y delegación de funciones, uno de esos cursos de mil o mil y pico de euros. El primer día, después de unas dinámicas de grupo y las consabidas presentaciones, el director del curso nos preguntó que cual era nuestro objetivo personal más inmediato. Cuando llegó mi turno dije que mi objetivo era terminar el día en la cama leyendo un tebeo y acto seguido dormirme.

Podía estar muy tranquilo en ese curso, era joven y me había salido gratis pero lo que dije, casi sin darme cuenta era literalmente lo que intentaba hacer entonces todos los días y desde luego es lo que sigo intentado hacer ahora, por mucho que se empeñe la vida y el día a día en llevarme la contraria.

Cuando decidí dar el paso y crear un centro de empresarios privado aquí, en el Valle del Tiétar mantuve ese compromiso personal de que nada me iba a quitar el sueño, y que eso concretaba la sensación al final del día del trabajo bien hecho. Cuando Charlie de www.universomultidisciplinart.com me compartió la posibilidad de dar un formato “aumentado” a la idea del de esa posibilidad, mantuvimos ambos ese espíritu, que se tradujo en reuniones breves, intensas y muy productivas, sonrisas y bastantes sueños. Ahí apareció Dreamingredos.

En este año y pico hemos intentado estar presentes en todas las posibilidades empresariales que han ido surgiendo, todas ellas, curiosamente, después de la nuestra. Hemos hablado, expuesto, respondido, reunido y ayudado a todo el mundo y a todos aquellos a los que nos hemos o se han acercado.

Hemos dado soporte a las empresas y autónomos que han confiado en nuestra idea y hemos apostado también por la cultura, la artesanía y las iniciativas sociales sin ánimo de lucro. Y como empresarios nos hemos dado contactos, generado negocios y aportado confianza en un entorno nada favorecedor, ni social ni administrativamente hablando, de la iniciativa empresarial privada y las asociaciones.

Y es que no comenzábamos desde cero, es que lo hacíamos desde “menos veinte”.

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Robin.

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